El formato físico en WWE tiene los días contados

El formato físico en WWE tiene los días contados

Estados Unidos marca el final de la producción en masa de DVD y Blu-ray de los mejores momentos, los PPV y colecciones de combates de la empresa. Se acabó, igual que en otros medios, de que próximas generaciones puedan poseer una copia y sentir como propio un audiovisual cultural que revisitar y tener a mano en la videoteca personal, sin necesidad de conexión a internet

En España no se puede hablar de alquiler de VHS o DVD de los PPV de wrestling profesional, pero en Estados Unidos, Canadá y parte de Latinoamérica sí. Aquel boom de los videoclubes se fue al traste por la piratería, ese mal que ahora sirve de aliado en una guerra por la conservación de los videojuegos. Las plataformas de streaming se han adueñado de ese terreno, permitiendo por módicos precios –discutible– un gran abanico de películas y series. Todas las majors tienen su propio universo dentro de la galaxia abierta por Netflix, que poco a poco ha ido perdiendo poder a medida que se abría un mercado monopolizado.

Hoy día cualquiera puede ver un show o evento de wrestling por su plataforma de Video On Demand, siendo WWE la mayor en este aspecto. Años de comprar empresas y videotecas le han permitido crear un extenso catálogo. La pena es que, como marca la evolución, el eslabón débil se pierde por la hegemonía del fuerte. En este caso hablamos de las ediciones físicas de recopilaciones de combates, especiales centrados en un luchador o luchadora y todos los PPV habidos y por haber.

Según ha informado el portal de venta especializado en la materia WrestlingDVDNetwork, WWE dejará de producir DVD y Blu-ray de su catálogo anual a partir de 2022. Más allá del coleccionismo, la pérdida de la copia y difusión de material representa el fin de la idea formalizada por Johannes Gutenberg con la invención de la imprenta y el inicio de su transformación en la difusión por internet bajo demanda y en formato digital. En otras palabras, imprenta moderna por imprenta más moderna. Se acabó tener en la mano el vídeo de WrestleMania 38 y compartirlo con los amigos; ahora toca –de momento– no superar los dispositivos conectados en la cuenta de WWE Network mientras se revisiona.

Una triste historia que se termina y que deja al aficionado a merced de censuras, pérdidas de contenido y sobrepagos. El final de una era en la que al consumidor se le daba un material con las restricciones legales de uso doméstico, solo para su disfrute. Pagabas un dinero, adquirías un producto y era tuyo hasta que el soporte caducaba. Con ello se continúa en el formato de servicio, alojado a saber dónde y en manos de cuatro multinacionales; visible y listo en cualquier momento –mientras se tenga una conexión a internet–, pero imperceptible y dependiente de la situación financiera de la empresa. O en otros casos, de una pequeña pieza que sostiene todo un entramado. Y si cae, efecto dominó.

Un DVD o Blu-ray puedes sentirlo, es tuyo, está presente el tiempo que dure y no depende de terceros para disfrutar de él, sin pasar de plataforma en plataforma como sucede con algunas series o películas. No lo pierdes si hay un incendio en un hangar en Wisconsin, pero no te salva de robos, extravíos o pérdidas por las inclemencias naturales. Al menos solo te afecta a ti y no eres parte de una gran masa.

Con la cancelación de la producción del formato físico se esfuma la posibilidad de solo pagar por lo que quieres consumir. ¿Por qué no puedo seleccionar solo los combates en los que aparezca Jonathan Gresham? Algunas plataformas, las de vídeo bajo demanda sobre todo, permiten a sus usuarios esta opción, pero sigue sin ser un producto independiente, es una cesión temporal.

Quedarán los DVD de Pro Wrestling Guerrilla (PWG) o los VHS de Impact Wrestling –sí, es real–, pero la tendencia de la industria, marcada por el gigante WWE, hace pensar que el formato físico tiene los días contados. Colecciones que se quedarán inacabadas, generaciones futuras suscritas a un servicio sin posibilidad de guardar aquello que desee. Solo queda, como en la conservación de los videojuegos, aliarse con los ripeadores/uploaders y la piratería para tener una pequeña videoteca de combates de Bryan Danielson o todas las ediciones de WrestleMania.

Este 2021 es el último con esta posibilidad, así que lo mejor es adquirir lo antes posible cualquier DVD o Blu-ray pendiente. Entristece ver que los fanáticos fieles a Bron Breakker, por ejemplo, no podrán tener una pieza de historia a menos que sea cometiendo un delito. O el retiro de Roman Reigns. O la introducción al Hall Of Fame de The Rock, The Undertaker y John Cena. Momentos que quedarán alojados en un servidor de Amazon Web Services y que si no cuenta con una copia de seguridad o son vulnerables a un hackeo, desaparecerán sin más opción que la ‘mala fe’ de una comunidad de torrents.


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